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Rampas para minusválidos

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Rampas para minusválidos: una problematica actual

Día a día se hace más necesario poner atención en las reglamentaciones que tienen que ver con mejorar la calidad de vida, pues esto significa, prolongar la vida útil, no sólo de las personas, también de las cosas. Dentro de esas reglamentaciones, dentro de esas observancias está la de proveer rampas para minusválidos o facilidades para discapacitados motrices, o simplemente, personas que presenten disminuida su capacidad de tránsito. Muchos nombres para un mismo mal, igualmente incomprendido: la reducción de capacidades. Las rampas para minusválidos están dentro la operatoria que en nuestro país debe contemplar la construcción, sea privada u oficial.

Reglamentar la instalación de rampas para minusválidos no hace sino atender a una urgencia de todos los tiempos que, finalmente, se atiende desde la visibilidad aceptada del problema. Las rampas para minusválidos son una forma de enfrentar y salvar las barreras arquitectónicas pero también, las barreras del pensamiento que obstruyen la solidaridad. Y aunque parezca increíble, existen países con un alto índice de personas con capacidad motriz anulada o reducida, que no tienen no sólo rampas para minusválidos sino tampoco una política que las contemple como reglamentación, al menos hasta el momento.

rampa-minusvalidosTal es el caso de México, que en la actualidad, sobre una población de 110 millones de personas cuenta con un 10% de discapacitados, no todos motrices, “sólo” 815.000 de esos 10 millones; pero que no posee una normativa que obligue a la construcción de rampas para minusválidos ni facilidades para su mejor tránsito. Esta problemática se hace ostensible en la ciudad de México donde los accesos son privativos, incluso para quien no requiere de una rampa para minusválidos. Desde una óptica de la arquitectura y sus diseñadores, las rampas para minusválidos son un desafío. En verdad, y ante opiniones encontradas en el ámbito de los profesionales de la arquitectura, las rampas para minusválidos, luego de un largo proceso de asunción de responsabilidades y concientización, y de un verdadero y concreto interés demostrado por la gente en general, representan no un problema, sino una oportunidad para la arquitectura de asumir una realidad tangible y cercana ante la necesidad creciente de proveer de rampas para minusválidos no sólo a edificios públicos, banquetas públicas y privadas, lugares de esparcimiento, sino también a consorcios privados que así lo requieran ,siempre cuidando de adecuar estilos y materiales a lo ya construido. Si bien para algunas personas "accesibilidad" no trae más que pensamientos dolorosos, urge a quienes tienen la responsabilidad de planificar accesos, como las rampas de minusválidos, a los fines de salvar las barreras arquitectónicas. No se puede ser víctima del diseño o de un estilo.

Concientizar es propiciar las formas de acceso, como una rampa para minusválidos, y permitir una libertad de movimiento para que desde un anciano hasta quien se desplaza en silla de ruedas pueda desplazarse sin agregar más conflicto a la situación traumática. Las ciudades, sobre todo, las más populosas, deben revisar sus condiciones de accesibilidad, o sea, no sólo rampas para minusválidos, sino generar los factores necesarios para que edificación, urbanismo, sistemas de transporte y medios de comunicación sean parte de un uso verdaderamente público, práctico,funcional, y sin segmentaciones que generen una mayor frustración dentro de la población con capacidades reducidas.

rampasNormativas de rampas para minusválidos

En Argentina, la situación no mejora, todo lo contrario. Si bien existen rampas para minusválidos, mejoras y accesos para un mejor tránsito debido a las normas implantadas, las cifras son tan desesperantes como en el país del Norte, si se tiene en cuenta que el número de personas con algún tipo de discapacidad alcanza a las 2 millones doscientas mil personas sobre una población que apenas supera los 36 millones. Es que la circulación de cualquier individuo para relacionar diferentes niveles es más fácil a través del tipo de rampas para minusválidos o de ascensores que por una escalera. En los casos del acceso y traslado en las viviendas para adultos mayores, también es importante proveerlas de rampas para minusválidos dado que facilita el tránsito, y hace franqueable el acceso. O sea, acceder por una rampa para minusválidos puede darse también sin ayuda de terceros, es simplemente, mejorar los accesos, y recorrer sin problemas los espacios, lo cual permite describir y desarrollar las actividades que se tienen previstas.

La idea de incluir como obligatorias las rampas para minusválidos ha sido al menos un paliativo ante un problema de difícil solución, es proveer desde los medios de gobierno a una responsabilidad que debe asumirse. Las rampas para minusválidos son sólo una parte pero al menos, surgen de la intención de facilitar el acceso y el tránsito a personas con ese problema. Mejorar la calidad de vida de la población de un país, también hace a sus habitantes, socialmente más sanos, lo cual alivia gran parte de los males que aquejan a la sociedad contemporánea, aunque no los solucione: no se trata de pensar una arquitectura sólo para discapacitados sino para una mejor vida de todas las personas.