Revestimientos de fachada exterior e interior
Antes de mencionar los distintos tipos de revestimientos de fachadas (es decir, del cubrimiento de una superficie con el fin de adornarla o protegerla), es preciso aclarar que cuando hablamos de fachada hablamos de la parte interior y exterior de un determinado edificio.
Aunque el término se aplica para hablar de una parte frontal, por fachada también se entienden los laterales e incluso el contrafrente del edificio en cuestión. En el ámbito de la arquitectura se le da suma importancia a la determinación de la fachada, porque es la primera impresión que quedará de la construcción total y es la que va a definir el estilo de la obra en su generalidad. Si bien es posible realizar revestimientos de fachadas o restaurarlas, hay muchas otras que por cuestiones legales no pueden ser alteradas debido al gran valor histórico que poseen. La fachada, además, resulta tener un valor protector, puesto que es una suerte de barrera arquitectónica que protege la vivienda de las inclemencias del clima o de cualquier agresión externa que repercuta sobre ella. Entre los tipos de revestimientos de fachadas, nos encontramos con las cerámicas. La misma se aplica sobre la fachada y se convierte en un elemento conclusivo y con la función de proteger todas las cuestiones térmicas. Pero la fachada cerámica no solo protege contra esto sino también contra el agua, los daños que puede ocasionar la humedad, contra problemas de índole acústica, contra posibles incendios y contra posibles daños químicos o mecánicos. Asimismo, al tratarse de un cerramiento, la fachada cerámica tiene también un valor puramente estético y otro de función de aporte de luz. Es decir, gracias a este tipo de fachadas puede aumentar el nivel de luminosidad del edificio. Entre otra de las ventajas, está la autolimpieza y el colorido que va ligado con lo estético, con lo expresivo, con la posibilidad de ser un auténtico placer a los ojos, como si se tratara de un museo. El uso de la fachada cerámica, como si todo lo mencionado fuera poco, también le otorga al edificio una mayor resistencia y durabilidad, por eso es que se elige este material por sobre otro a la hora de realizar el revestimiento para fachada.
Entre las ventajas de elegir a la cerámica como material para revestir una fachada se encuentran una serie de propiedades que ponen a dicho material por sobre otros. Una de las propiedades es, sin lugar a dudas, la estética. En cuanto a esto, este tipo de fachada presenta buen color, distintas posibilidades de brillo, relieve, de combinabilidad en cuanto a lo gráfico y de modularidad. Saliendo del plano estético, son fundamentales las propiedades de índole técnico, al menos en cuanto a la solidez de la fachada misma. Lo que permite la fachada cerámica es que se puedan realizar aplacados mecánicos o anclajes, como se prefiera llamarlo. En cuanto a esto, se recomienda que las uniones que se realizan entre los componentes de la pared exterior sean lo más eficaces posibles, para que las prestaciones se generen con mayor facilidad. Otras de las propiedades que hacen que la cerámica sea un material a elegir para las fachadas son su incombustibilidad, su resistencia a la amenaza de productos químicos, su resistencia al agua y a la abrasión. A todo esto podemos agregar su fuerte potencia eléctrica y su ausencia de generación de cargas estáticas, que son uno de los mayores peligros que presentan algunas fachadas cuando se entra en contacto con las mismas.
Colocación de revestimientos de fachada
Cuando se está llevando a cabo la colocación del revestimiento de fachadas y se debe proceder al aplicado de las placas de material indistinto, hay que considerar que el sistema de fijación lo realiza un personal especializado, que es el que va a colocar los elementos de fijación sobre una estructura que presente características adecuadas. Pero antes de todo esto, hay que tener en cuenta ciertas reglas. Una de ellas tiene que ver con las posibilidades del anclaje de la superestructura, que antes hemos mencionado, al muro que soporta el peso de la fachada. En cuanto a las placas, hay que estar al tanto de sus medidas exactas, del espesor de la capa aislante adoptada para el trabajo y la tolerancia de las placas ante distintos tipos de movimiento. Hay que pensar en las distancias que deben producirse entre los puntos de fijación de dichas placas para la fachada y las aberturas de ventilación que tienen que existir en ésta. En el caso de la fachada ventilada, la misma cuenta con ciertos elementos constitutivos. Entre ellos está la hoja interior, que es el soporte sobre el cual se va a asentar la fachada ventilada. Asimismo hay una hoja exterior que es la que forma el revestimiento cerámico, originando la cámara de aire. También nos encontramos con el material aislante térmico que impide que se produzca una transmisión térmica entre la parte interior de la fachada y su parte exterior. Otro de los componentes es el sistema de anclaje, el cual está realizado por distintos elementos que permite que el revestimiento final de fachada quede fijado al resto de la estructura.
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