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Cada vez que se aborda la reconfección o el cambio momentáneo (o muchas veces permanente) de un espacio de la casa, es importante tener a mano la multiplicidad de opciones que nos pueden servir. Por supuesto, siempre hay que tener en claro en primer término el estilo que se le quiere dar al lugar que se pretende arreglar, ya que de ahí van a partir el resto de las decisiones que deberán tomarse en instancias posteriores.
En el caso que nos ocupa, el de revestimientos de pared, debemos mencionar que las mismas tienen una gran presencia visual, justamente porque tienen el papel protagónico en la decoración por ser casi lo primero que llama nuestra atención cuando ingresamos a una determinada vivienda, oficina, entre muchos otros lugares.
Sin embargo, no siempre se está al tanto del importante rol que cumplen en el impacto general del espacio, razón por la cual muchas veces se las deja vestidas con una simple mano de pintura, sin buscar alguna otra alternativa que mejore sus apariencias. Esto es una pena porque, como hemos señalado anteriormente, existe una enorme variedad de técnicas y materiales que pueden ser perfectamente aplicables como revestimientos de pared, con lo cual las vamos a poder incorporar (paredes) al conjunto de la decoración de una manera más que adecuada. Entre las diferentes técnicas y materiales que se pueden llegar a utilizar se encuentra el esponjeado, el estarcido, el mural, el empapelado, la pintura, la pátina, el trapeado, la trampa al ojo denominada “trompe l’oeil” (que es una especie de ilusión óptica) y, por supuesto, las distintas posibilidades de revestimientos.
Uso de la pintura como revestimiento de pared
En el caso de la pintura, se trata de la opción más cómoda y sencilla, al tiempo que cuenta con una gran efectividad y es más que económica. Se recomienda pintar aquellas paredes que estén en buen estado, es decir, las firmes y carentes de hongos o manchas de humedad. Se puede basar la pintura en un solo color o en una combinación de tonalidades, siempre dependiendo del estilo que se le quiera dar al lugar. Asimismo, la pintura ofrece la gran ventaja del buen acabado y la ayuda en la decoración de ambientes, siempre de una manera muy sencilla. En el mercado nos podemos encontrar con muchas clases y muchos colores relacionados con los revestimientos de pared, que siempre van a variar según el tipo, la aplicación, la calidad y el posterior rendimiento. Es importante destacar que la elección del color y del diseño va a repercutir en los efectos que se pueden lograr, como ampliar un cuarto, iluminarlo e incluso reducirlo. También es posible generar climas según la tonalidad, como la calidez, el intimismo, entre muchos otros.
En lo que respecta a las pátinas, hay que tener en cuenta que cuando se patina un determino objeto lo que se pretende lograr es un acabado final que haga que dicho objeto parezca como gastado, viejo. Justamente para esto se deben acentuar los relieves, oscurecer los huecos y realzar el modelado de las paredes, logrando de esta forma un envejecimiento que será, por supuesto, enteramente artificial. El esponjeado es un revestimiento de pared que consiste en darle pequeños golpecitos a una pared con una esponja, con el fin de que la superficie quede manchada por una superposición de tonalidades, lo cual implica siempre un color de fondo y uno o más colores de esponjeado posterior. Cabe mencionarse que el diseño resultante no será el mismo en todas las circunstancias, varía según se use una esponja vegetal o marina (del grupo de las naturales) o de si se va a usar una esponja sintética.
El trapeado es otra técnica de revestimiento de pared que nos remite a la del esponjeado, aunque en este caso lo que se utiliza es un lienzo (reemplazante de la esponja) que sirve para la aplicación de la pintura. Los golpes aquí pueden ser suaves, ya que se frota dicho lienzo o bien se lo hace rodar hasta que se logre el estilo buscado. Es posible también combinar ambas técnicas, la del trapeado y la del esponjeado.
El estarcido, por otro lado, consiste en la impresión de una determinada imagen sobre una superficie, que se puede dar de manera repetitiva o única. Lo que en este caso se realiza es la disposición de la pintura a través de una plantilla conocida con el nombre de esténcil. Ahora pasemos a determinar cuáles son las características de estos revestimientos. Los revestimientos de pared utilizan una serie de materiales muy diversos que van a ser aplicados sobre la pared. Entre ellos podemos destacar la variedad de maderas: machimbre, tarugado y boiserie, por ejemplo. Las piedras empleadas pueden ser de laja, mármol e incluso ladrillo. También se puede utilizar la cerámica, como el azulejo o el porcelanato, así como el acero inoxidable. Se considera muy importante la modalidad del los revestimientos junto con el espacio que se quiere revestir. Por lo general, las zonas más cruciales a la hora de poner en marcha este proyecto son los exteriores, junto con los baños y las cocinas.
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