Cuando uno desea generar un cambio, el hogar es uno de los lugares por donde se empieza. Sin embargo, determinar qué es lo que se quiere hacer no resulta una tarea tan sencilla. Por esta razón, cuando uno se mentaliza en abordar una reforma de vivienda, hay que pensar en primera medida en el estilo que se acerque más a nuestro gusto. Por lo general, no costará demasiado determinarlo, porque muchas veces la casa ya cuenta con el estilo que se quiso impregnar y uno ya sabe qué rumbo tomar con la decoración o con los cambios que van a realizarse. Sin embargo, también es posible que el estilo no esté del todo definido y que haya que hacer una lectura de las diferentes opciones antes de empezar con la tarea. Para ofrecer ayuda en este tipo de cuestiones siempre se encuentran los estudios de decoración, que al tiempo que elaboran un proyecto para ofrecer están poniendo un freno en las decisiones apresuradas que se puedan llegar a tomar por no tomarse el tiempo para pensarlo más fríamente. Por esta razón es que siempre que se esté trabajando con un asistente de decoración para reforma de vivienda, se deben solicitar más de dos opciones, para que cuando la decisión sea tomada, sea tomada con plena conciencia del cambio que se quiere. Asimismo, determinar el estilo no solo dependerá del gusto de cada persona sino que también influirán otros factores como el espacio del que se dispone, las zonas de luz natural e incluso la orientación de la vivienda misma. Hay una gran cantidad de opciones a la hora de abordar una reforma de vivienda.
Una de ellas es la que se relaciona con el estilo minimalista oriental, que actualmente está ganando muchos adeptos y que consiste en aprovechar el espacio por el hecho de completarlo con pocos pero contundentes elementos. Es decir, se trata de espacios sumamente abiertos donde se colocan dichos elementos de gran simplicidad. Esto aportará al interior de la vivienda una sensación de elegancia y de, por supuesto, amplitud.Si se cree que la opción arriba mencionada es quizás un poco fría para el gusto de uno, entonces siempre estará la posibilidad de impregnar al hogar de una atmósfera cálida. Este tipo de ambientes resultan muy acogedores y funcionan como perfectas invitaciones a la relajación y al disfrute. En caso de que se opte por este estilo, entonces es posible conseguir tejidos naturales que cuentan con texturas de la clase de las chenillas. Sin embargo, la oferta no queda allí. También podemos contar con terciopelos y con abundancia de colores como los anaranjados, amarillos y rojizos. En lo que respecta a los muebles, éstos deberán ser de colores naturales o bien de gamas que vayan desde el tono caoba hasta el cerezo. Las lámparas también son parte importante de las reformas de vivienda y en este caso se recomienda que tengan pantallas de tela o de pergamino; y si pensamos en las alfombras, para respetar el estilo deseado tendrán que ser de lana o también de algodón. Si lo que se busca es, en cambio, un estilo que apunte a la extrema sofisticación, entonces hay que abordar la reforma de vivienda desde otros lugares. En primera medida, los colores generalmente presentan fuertes contrastes, que no se limitan a las paredes sino que también podemos ver en las tapicerías e incluso en los muebles. Las combinaciones en dichos muebles deben hacerse mezclando aquellas piezas bien clásicas con otras que sean piezas de diseño especiales, dándoles el toque final con algo de dorado. Las telas, a su vez, bien podrían ser de leopardo o de piel vaca, dos opciones ideales para el ambiente sofisticado que se quiere lograr. Una de las críticas que se le hace a este estilo en particular es su frialdad, que hace que se tome distancia excesiva de todo el ambiente. Aún así, es posible combatir este prejuicio poniendo el acento en una tarea importante: resaltar la originalidad de la vivienda y sus elementos componentes.
Por último, cabe mencionarse el estilo natural que es el más funcional a la hora de una reforma de vivienda y que cuenta con cierta calidez, pero siempre y cuando se ejecute la decoración de manera adecuada. Para ello, deberán emplearse colores tenues y claros, sin demasiadas estridencias, tanto en los suelos como en las paredes. En cuanto a los muebles, pueden ser de pino, mimbre o cuerda. Las paredes, por otra parte, pueden ser cubiertas con esterillas o celosías. Y en el caso de las telas, se recomiendan colores crudos, pero con la posibilidad de que cuenten con dibujos geométricos de un estilo puramente étnico y con colores que sean neutros, puesto que se quiere obtener un estilo más fresco y para nada chocante a la vista.
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