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Los gimnasios son lugares habituales que muchos individuos suelen frecuentar debido a que hacen un culto minucioso a su cuerpo, pero debemos señalar que no todos estos sitios son adecuados ya que muchos no cumplen con reglamentaciones de salud. Las máquinas de gimnasio son las que dictaminarán el tipo de rutina a seguir como los ejercicios a realizar, pero si no se utilizan debidamente pueden provocar severos daños al cuerpo, algunos irreversibles. De todas maneras cabe destacar que dichos daños no ocurren simplemente por la mala utilización o manipulación de la máquina de gimnasio, sino también porque ésta puede estar en mal estado o programada indebidamente; a continuación especificaremos los distintos modelos de máquinas que se utilizan en el gimnasio detallando su funcionamiento, partes técnicas e influencia en el organismo de los usuarios.
Una de las primeras máquinas de gimnasio que visualizamos al entrar en estos sitios es la ya conocida “cinta”; la mayoría de las cintas para correr no tienen un motor y requieren de poco mantenimiento, estamos haciendo referencia claro está a modelos manuales; esta clase de artefacto dependen de la energía del corredor para su funcionamiento, lo cual significa que se necesita correr para que la misma ande; cuando se aminora el paso, entonces lo mismo ocurre con la cinta. Esta máquina de gimnasio también puede ser eléctrica y funciona con corriente DC, posee dos motores, uno para manejar la cinta y otro para controlar la inclinación; suelen alcanzar la velocidad deseada rápidamente y no aminoran cuando nosotros descendemos el ritmo, lo cual motiva al corredor a que se mantenga en el mismo lugar y bajo el mismo ritmo. Estas máquinas de gimnasio no se eligen al azar, se tiene en cuenta sus caballos de fuerza, cuanto mayor es el motor, más caballos de fuerza brinda; el funcionamiento continuo es la cantidad de caballos de fuerza que una cinta motor puede transmitir bajo un uso regular. El rendimiento pico es la cantidad de caballos de fuerza que una cinta a motor puede transmitir por un corto lapso de tiempo; con respecto a las fajas de este tipo de maquinaria, decimos que vienen en una gran variedad de tamaños, con anchos entre 40 cm y 55 cm, sus largos oscilan entre 1,15 m y 1,67 m.
Bicicletas fijas
Otra de las máquinas de gimnasio más conocida es la bicicleta, ésta trabaja la parte baja de nuestro cuerpo y otorgan un gran ejercicio cardiovascular; existen varios tipos de bicicletas fijas: las erguidas, de acción dual y reclinadas. Las primeras son las tradicionales, nos sentamos en el asiento y sólo debemos pedalear; las reclinadas hacen que nos sentemos de manera reclinada en un asiento butaca mientras pedaleamos, son muy buenas para personas con problemas o dolencias de espalda; por último tenemos las de acción dual, no son muy populares pero sí eficaces; son erguidas de acción dual con brazos móviles, nos ayudan a ejercitar más intensamente debido a que trabajan las zonas altas y bajas del cuerpo. Uno de los componentes básicos de esta máquina de gimnasio es la resistencia, pedalear sin ella no tendría sentido alguno; la resistencia es la que establece la dificultad del padeleo; podemos graduarla mediante los siguientes métodos: tensión directa, magnético, aire y rueda libre.
La tensión directa nos permite ajustar manualmente la resistencia girando manijas; la rueda libre es una rueda pesada que regula la resistencia y asegura que la bicicleta funcione con suavidad; la resistencia magnética es la más popular en los gimnasios, ofrece un pedale de fricción, mientras nos permite aumentar la dificultad sin esfuerzo. Por último tenemos el aire; este método incluye un ventilador de aire y lo que debemos hacer nosotros es justamente pedalear contra dicha corriente; cuanto más intenso es el pedaleo, mayor es la resistencia. La mayoría de estas máquinas de gimnasio indican las velocidades, el kilometraje pedaleado y el tiempo que llevamos en ellas, las bicicletas más costosas, puede hasta medir el pulso cardíaco, calcular las calorías quemadas y ofrecer ejercicios pre-programados que emulan entornos gráficos como parques o colinas. Cuando elijamos una máquina de gimnasio debemos tener en cuenta que las mismas funcionen debidamente y que sean las adecuadas para el tipo de ejercicio que llevaremos a cabo; no debemos, bajo ninguna circunstancia, tratar de sobre exigir nuestro cuerpo, de lo contrario podríamos contraer severas lesiones.
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