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Acero inoxidable

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Tratamiento del acero inoxidable

El acero inoxidable es un tipo especial de acero; es un metal muy utilizado a la hora de efectuar construcciones de maquinarias, edificios y otro tipo de obras públicas, ya que provee un muy alto nivel de calidad, que fue lo que generó que las sociedades más industrializadas puedan continuamente superarse en términos de desarrollo.

Particularmente en el caso del acero inoxidable, se trata de un metal altamente resistente a los peligros de la corrosión, en especial porque tiene un cromo definido que, a su vez, presenta una afinidad con el oxigeno, al punto de reaccionar en conjunto y formar una especie de capa llamada pasivadora, puesto que evita, justamente, la corrosión del hierro. Cabe mencionarse que por corrosión se entiende el deterioro progresivo que padece un determinado material producto de las amenazas electroquímicas que se generan en su entorno. Asimismo, es importante destacar que la corrosión por lo general se produce debido a una reacción química, también conocida como oxidación. En cuanto a la velocidad con la que podrá avanzar el proceso de oxidación, ésta dependerá de otros factores, como el caso de la temperatura, la salinidad que posee el fluido que entra en contacto con el metal, junto con las propiedades específicas con las que cuenta el metal mismo. En lo que respecta a los casos de corrosión más destacados, están la herrumbre que padece el hierro y la formación de una especie de pátina de tono verdusco que afecta al cobre y todas sus aleaciones, desde el latón hasta el bronce. Respecto al acero inoxidable en particular, como todos los metales que pertenecen a ese grupo mayor, no se trata de un metal con características simples. Más bien es correcto afirmar que se trata de una aleación.

acero-inoxidable-objetosPor otra parte, uno de sus principales ingredientes es el hierro, elemento de aleación por excelencia, al que se le agrega usualmente una mínima cantidad de carbono a su constitución. Por otra parte, la variedad de este metal (es decir, la variedad inoxidable) surge a comienzos del siglo XX. En ese momento tuvo lugar un importante descubrimiento: una pequeña cantidad de cromo que no subía del 10%, unido al acero común, podía hacer que éste adopte un aspecto sumamente brillante, al tiempo que lo tornaba resistente a los problemas originados por la suciedad y, por supuesto, por la oxidación. Justamente fue esta resistencia a los peligros de la oxidación lo que permitió diferenciarlo de otros metales de su mismo grupo, de ahí que se le haya añadido a su nomenclatura la característica distintiva de “inoxidable”.

acero-inoxidable-aplicacionesAplicaciones del acero inoxidable

En cuanto al aspecto del acero inoxidable que nos ocupa, la misma presenta variaciones que van a depender siempre de la manera en la que se lo ha fabricado y en el acabado superficial con el que fue rematada la fabricación. Su resistencia a la corrosión lo convirtió en un metal sumamente popular en distintos ámbitos, como los que mencionaremos a continuación. Uno de ellos es el ambiente hogareño, donde se lo emplea para los fregaderos, menajes, cuberterías y hornos, entre otras cosas, como el equipamiento de la zona del jardín. Por otra parte, el uso del acero inoxidable en la ciudad va desde las paradas de los colectivos, pasando por las cabinas de teléfono hasta las fachadas de los edificios. Sin embargo, también es posible encontrarlo en los vagones de subte y en toda la infraestructura de sus correspondientes estaciones. En la industria, por otra parte, se emplea este metal para el equipamiento destinado a la elaboración de los productos alimentarios y también de los productos farmacéuticos, junto con las plantas para el tratamiento de las aguas (tanto potables como residuales) y para las plantas químicas y petroquímicas. A su vez, podemos notar la presencia del metal en todos los componentes de áreas como la aeronáutica y la automoción.

Asimismo, hay que señalar que el acero inoxidable es un material de composición sólida, es decir, no es un mero revestimiento que se aplica sobre el metal en su estado común con el objetivo de darle el rasgo inoxidable. La confusión se produce porque efectivamente hay otros metales que son frecuentemente cubiertos en metales blancos (siendo el ejemplo principal el cromo o el cinc) para que éstos los resguarden en sus superficies o incluso para darle rasgos de gran superficialidad. Si bien estas cubiertas que se aplican pueden resultar algo ventajosas (son muy utilizadas, cabe decirse), tampoco hay que obviar los peligros que acarrean, entre ellos, el daño o deterioro de la capa protectora, que tendría como consecuencia la inutilidad en su función, es decir, ya no podría oficiar como cubierta de resguardo.