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Características del plomo

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El plomo es un elemento químico, que es posible encontrar en las tablas periódicas. En cuanto a su símbolo (con el aparece en dichas tablas), el mismo es Pb, mientras que su número atómico es 82, al menos según los parámetros de las tablas actuales.

En otros momentos, cuando la tabla que estaba en boga era la llamada Mendeleïev, no aparecía directamente como elemento. Esto se debió a que el químico (a partir de su apellido se le dio el nombre a la tabla, desde ya) no se permitía reconocerlo efectivamente como elemento metálico, en especial por su gran elasticidad molecular. Ahora pasemos a determinar las características fundamentales de este material. Por lo general, se trata de un metal sumamente pesado, que cuenta con una densidad relativa o bien con una gravedad específica de 11,4 a 16ºC. Su color, por otra parte, es por lo general azuloso y se lo debe empañar cuando se busca que dicha tonalidad mute a otra: la del gris mate, con el cual el es mucho más conocido.

Asimismo, debemos mencionar que se trata de un material de una gran flexibilidad, que es inelástico y que además es posible fundir sin que se requiera de un esfuerzo o de una complejidad enorme. Por el contrario, el fundido se puede llevar a cabo con suma facilidad. En lo que respecta a sus valencias químicas propias, las que se encuentran con normalidad varían entre valencia 2 y valencia 4. Cabe decirse que el material es resistente (aunque hay que aclarar que no siempre ocurre este fenómeno) a los ataques de ácido sulfúrico y a los de ácido clorhídrico. Sin embargo, puede llegar a disolverse lentamente en ácido nítrico y cuando se encuentra ante la presencia de las bases de nitrógeno.

El plomo es un material también denominado anfótero, esto se debe a que tiene la capacidad de formar una gran cantidad de sales de los ácidos y también puede generar sales metálicas, particularmente del ácido plúmbico. Pero no solo puede formar sales sino también numerosos óxidos y todo tipo de compuestos, de la clase de los organometálicos.

Relación entre los compuestos del plomo y los peligros en la salud

plomo-riesgosPasemos a observar cuáles son los compuestos más frecuentes del plomo. Entre aquellos que son utilizados con mayor frecuencia por la industria se encuentra el óxido, el tetraetilo y el silicato. Estamos lidiando con un material que puede formar aleaciones con un gran número de metales y que por lo general se emplea de esta manera en casi todas sus aplicaciones. En cuanto a las aleaciones formadas con estaño, color, cadmio, cobre o incluso arsénico, las mismas solo cobrarán importancia cuando desempeñen un papel relevante en el ámbito fundamentalmente industrial.

Todos los componentes del plomo pueden ser extremadamente tóxicos. De hecho, muchos han generado casos de envenenamiento, en especial cuando los trabajadores hacen uso de los mismos de una forma inapropiada, o bien cuando se exponen a ellos más de lo que se les aconseja. Con el paso del tiempo, afortunadamente, el número de casos de envenenamiento se fue reduciendo gracias a la aplicación de muchos modernos controles, ligados a la higiene y también a la ingeniería. De hecho, ya casi no es común encontrar un caso de toxicidad. Ahora el peligro más frecuente es el de la inhalación de vapor y de diversos polvos. Hay otro caso que está relacionado con todos los compuestos de índole organoplúmica.

La absorción de los mismos (a través de la piel) puede ser muy grave en algunas situaciones. Si nos remitimos a los síntomas de envenenamiento por inhalación o contacto con el material, hay que mencionar los dolores de cabeza, las migrañas que son mucho más fuertes y agudas, la sensación constante de vértigo, los problemas de psicosis, ciertos delirios de grandeza e incluso inconvenientes a la hora de dormir o episodios de insomnio.

Esto en cuanto a los casos más leves, otra es la situación de los agudos. Aquí las consecuencias son terminales. Por lo general, lo que ocurre es que se generan estupores o convulsiones, que se van suscitando de manera progresiva, hasta ese desenlace imposible de frenar. Para evitar toda este serie de peligros (con sus consecuencias letales, como hemos visto), hay que efectuar controles en todos los empleados que lidian con el uso permanente del plomo en cuestión, que consiste en pruebas clínicas que determinan los niveles del material en la sangre y en la orina, e incluso también en las heces. Si se efectúa este control junto con una inspección en la ingeniería, entonces es posible evitar el envenenamiento industrial.