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Se conoce con el nombre de montacargas, junto con el de elevador, a un modelo de vehículo que se emplea más comúnmente en las zonas industriales junto con tiendas de autoservicio. Justamente, su función es la de realizar el transporte de mercancías a partir del uso de tarimas, lo cual va a permitir que posteriormente se pueda acomodar dicha mercadería en los racks. Asimismo, el vehículo cuenta con la capacidad necesaria como para soportar cargas muy pesadas, es decir, aquellas que ninguna persona o grupo de personas podrían soportar de ninguna manera.
Además de lo mencionado, los montacargas también permiten que se ahorren horas de trabajo, dado que se traslada un peso considerable pero de una sola carga, es decir, sin tener que dividir el contenido de la mercadería en determinados turnos sobre las tarimas o secciones del vehículo. Es importante destacar que el uso de los montacargas no puede ser efectuado por cualquier individuo que tenga la necesidad de operarlo. Debido a la operación que realiza y los peligros latentes que nunca se ausentan lamentablemente, se requiere de una fuerte y consciente capacitación, que les indique a los empleados todos los pormenores del manejo, algo que va a ayudarlos a prevenir también los posibles accidentes que a veces se ocasionan. Como ya hemos señalado, el montacargas tiene a su cargo la función de trasladar personas o cosas de una planta a la otra, a lo que debemos agregar que lo hace mediante ciertos medios, como el eléctrico y también el oleodinámico. Entre ambas formas de traslado se presentan ciertas diferencias.
Los que operan mediante una acción oleodinámica presentarán un proceso de traslado mucho más lento, ya que consumen muchísima energía. No solo esto se erige como característica, ya que asimismo esta operación – también conocida como hidráulica – presenta ciertas limitaciones respecto del número de alturas. En cuanto a la operación del montacargas, la misma se produce a través de la acción de una bomba, en la cual se introduce aceite a presión. En el segundo caso mencionado, el eléctrico, podemos destacar que es una operación más segura y cómoda que la oleodinámica o hidráulica. Es decir, puede mover muchas más personas que el caso anterior, puesto que opera mediante la acción de un motor eléctrico, cuya velocidad se mantiene casi constante, aunque esto siempre depende, por supuesto, de la variación en el peso de las cargas.
Evolución de los montacargas
Los montacargas se encuentran en la actualidad constituidos por una cabina que está sustentada por cables, lo cual permite que se produzca un desplazamiento dentro de un hueco con ciertas guías de acero posicionadas verticalmente. Asimismo, hay un mecanismo de subida y bajada, siempre con una determinada fuente de energía. Muchos años atrás, estos vehículos eran operados mediante cuerdas o cadenas, con lo cual varias personas debían producir una fuerza sobre las cadenas para que se realicen los movimientos de bajada o ascensión, de ahí surge el nombre montacargas para este tipo de mecanismo que colabora con el traslado de la mercadería. Aproximadamente en el año 1823 se comenzaron a construir ciertos mecanismos que fueron claves en la ayuda para lograr un modelo de ascensor sumamente famoso como es el de Elisha Otis, que data del año 1853. Este invento, a su vez, permitió la aparición de los primeros frenos, que consecuentemente derivaron en la construcción de elevadores de gran seguridad, que contaban con un dispositivo de seguridad, fundamental para aquellos momentos en los cuales el cable de sujeción llegaba a romperse, luego apareció el montacargas.
Actualmente, en los montacargas, se siguen empleando los dispositivos de seguridad mencionados, pero éstos han sido modernizados para adaptarse a las necesidades de los mercados contemporáneos. Hoy en día, por ejemplo, los ascensores emplean una serie de rodillo. Esto permite que el ascensor se bloquee de manera automática. Asimismo, esta serie de rodillo también contribuye para cuando se quiera parar el ascensor. Esto es primordial en las circunstancias en las cuales el ascensor empieza a adquirir una velocidad sumamente acelerada, lo cual trae aparejados ciertos peligros que, afortunadamente, pueden ser prevenidos gracias al avance de la tecnología.
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