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Sabemos que en algunas naciones ciertas ramas de la economía se activan más rápidamente que otras; en Latinoamérica el negocio de la construcción es catalogado como un “negocio redondo”; los que habitan allí seguramente comprenderán nuestra afirmación. Desde que se hicieron presentes las épocas de crisis, hubo dos ramas que lograron salir adelante, una de ellas fue la edificación; en Estados Unidos, el negocio de la construcción se está viendo fortalecido no sólo por la necesidad de adquisición de casa, acción catalogada como “el sueño americano”, sino también porque se están promoviendo las tasas de interés bajas que prevalecen en los mercados estadounidenses desde inicios del año 2002.
La compra de inmuebles es el resultado del aumento del consumo en el mercado interno norteamericano, responsable de un 70% del crecimiento económico durante los últimos 15 años; un estudio de mercado más profundo arrojo resultados bastantes sorprendentes: la capacidad de ahorro en los Estados Unidos está asociada a los niveles de endeudamiento para la compra de bienes perecederos como imperecederos. En los últimos años, se han agregado al negocio de la construcción, es decir, a la compra de viviendas, unos 150,000 millones de dólares, lo que luego se tradujo en la generación de 1.5 millones de puestos de trabajo. El fortalecimiento del negocio de la construcción también ha sido beneficiado por los recortes de impuestos que realiza la administración republicana; a eso le sumamos el alivio en el pago de impuestos que posibilitó un aumento de la renta disponible en los hogares y los bajos niveles en las tasas de interés. En Argentina, por otra parte, el negocio de la construcción es muy diferente; a diferencia de los Estados Unidos, la regulación con respecto al valor de las propiedades o de los alquileres es casi nula. Durante el período de “las vacas gordas”, los sudamericanos optaban por la compra de la vivienda a crédito, ya que las tasas de interés eran accesibles; actualmente el crédito ya no existe y quien quiera vivir por su cuenta debe optar por un alquiler. Fue justamente este factor el que ha impulsado las incontables edificaciones en los últimos 5 años; como comprar un inmueble es casi imposible, entonces no existe otra solución que alquilar “por un tiempo” y esperar que el mercado de créditos y préstamos vuelva a “abrir”.
Innovaciones en el negocio de la construcción
El negocio de la construcción es diferente en todas partes del mundo, en España, por ejemplo, la construcción de viviendas protegidas crece anualmente en un 4,3%; en Buenos Aires, dentro del rubro de la edificación, la creación de nuevos countries parece no tener fin; se acuerdo datos obtenidos de recientes sondeos, los porteños se sienten mucho más seguros habitando un barrio privado con seguridad que una casa en cualquier distrito del Gran Buenos aires. Más allá del tipo de vivienda que se desee o del barrio, el negocio de la construcción incorpora algunos factores nuevos que debemos repasar, entre ellos, los materiales de construcción que se han implementado.
Aunque para muchos individuos resulte increíble, mundialmente ya son varias las constructoras que están experimentando edificar utilizando materiales contra incendios; la investigaciones científicas se dirigen a obtener aditivos especiales con los que recubrir el hormigón para lograr un material ignífugo, acción que se ha implementado en España con mucho éxito. El negocio de la construcción quiere superarse cada día más y no dudó a la hora de complacer a sus clientes, la edificación de viviendas con paredes y pilares capaces de resistir el fuego ya no es más una ansiada quimera incapaz de convertirse en realidad; en España ya se han implementado sistemas para proteger las viviendas contra el fuego debido a que sus ingenieros han logrado un material de obra con alta resistencia al fuego. Al margen del desarrollo químico del repelente de fuego, el negocio de la construcción también ha tomado como objetivo revolucionar la fabricación del hormigón, el objetivo aquí es lograr un material mucho más resistente; la clave es obtener otras soluciones químicas que mejoren la dureza del material. Dicho proceso consiste en reducir en mayor medida el porcentaje de agua consiguiendo un incremento en la cohesión del propio material y así lograr que el hormigón resulte más resistente y duradero.
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