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Un proverbio Vikingo asegura que la sauna evapora hasta ira, y esta afirmación no está tan errada si nos ponemos a pensar que dicho habitáculo ofrece incontables ventajas: desintoxica la piel, purifica el organismo, dilata los bronquios, regula la presión sanguínea, mejora el ritmo cardíaco y circulatorio, etc. Seguramente cuando mencionamos la palabra “sauna” se nos vienen a la mente cuartos de madera que contienen una estufa alimentada, originalmente, con leña, hoy, la misma se ha reemplazado con electricidad.
Allí se calientan unas piedras de características volcánicas (para poder resistir mucho mejor el calor) a las que se arroja agua para poder generar vapor y así intensificar el calor como estimular la transpiración; el calor es el causante de la dilatación de los vasos sanguíneos y también el que estimula la transpiración. Dentro de una sauna el ritmo cardiaco aumenta hasta multiplicarse por dos o hasta por tres, esto conlleva a un incremento de la circulación en la superficie de la piel, muy similar al que se origina cuando caminamos rápido; cuando nos adentramos en este habitáculo, el cuerpo empieza a experimentar muchas sensaciones casi simultáneamente, las primeras son las transpiración y la hidroforesis (se abren los poros de la piel). La consecuencia de esto es la eliminación de toxinas y una limpieza profunda de la epidermis; luego sentimos que el riego sanguíneo es estimulado debido a que el calor aumenta así como también lo hace el grado de humedad; las altas temperaturas influyen positivamente en las terminaciones nerviosas provocando una ralentización de los impulsos sensitivos que van desde la piel al cerebro. Como resultado a todas estas acciones, la persona experimenta una sensación de relajación la cual elimina cualquier tipo de estrés posible.
Cómo tomar baños de saunas
La sauna puede tomarse en cualquier momento del día, pero existen algunas ocasiones en donde resulta mucho más beneficiosa, por ejemplo, se aconseja tomarla después de haber realizado esfuerzos físicos, tras practicar deporte o demás acciones similares; de todas formas, siempre es necesario descansar entre 15 y 30 minutos antes de adentrarse al habitáculo, de lo contrario, el cuerpo puede reaccionar con problemas. Si ha transcurrido mucho tiempo desde la última comida, debemos comer un poco de pan o un dulce para que la sangre contenga glucosa; por higiene, tendremos que ducharnos a fondo con agua templada antes de entrar; siempre secando nuestra piel ya que la piel seca suda más. Al salir, nos volveremos a secar para evitar retener el sudor en la dermis, esto la irritaría y podría provocar un eczema; las personas con pies fríos, deben introducirlos en agua caliente durante 4-5 minutos antes de entrar a la sauna.
Una vez que ya estamos dentro del habitáculo, es preferible colocarnos en el nivel más alto posible o en el banco del medio, nos tumbaremos con los pies sobre el asiento para que todo el cuerpo permanezca a la misma temperatura; con respecto a este último factor, es necesario señalar que la temperatura de la sauna debe ser la adecuada (entre 80 ºC y 90 ºC) para que la piel pueda alcanzar unos 40 ºC. Es muy probable que a los 15 minutos de estar allí dentro el cuerpo nos pida refrigerarnos y es allí que sin dudarlo debemos salir, no debemos pensar si hemos transpirado o no lo suficiente; antes de abandonar la cabina, nos sentaremos con los pies colgando en el banco para que la circulación se adapte nuevamente a la posición vertical y luego nos levantaremos pausadamente.
Cuando dejemos la sauna es vital permanecer unos pocos minutos al aire libre para que las vías respiratorias se normalicen, los pulmones reclamarán aire exterior; después nos ducharemos con agua fría dirigiendo los chorros de agua desde las extremidades hacia el centro del cuerpo en dirección del corazón, de esta manera le devolveremos su ritmo inicial. Algunas personas optan por baños reinmersión en agua fría para hacer reaccionar a los vasos sanguíneos y aumentar la presión arterial, esta es también una excelente alternativa. Existen algunas cosas que no podemos hacer antes de entrar al sauna, entre ellas, adentrarnos con hambre o en estado de agotamiento, podríamos sufrir un colapso; no se debe hacer gimnasia dentro de la cabina ni beber líquidos ya que no produciremos la desintoxicación corporal; tampoco se deben alargar las sesiones ni realizar más de tres visitas diarias.
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