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El negocio de la construcción es una actividad que implica riesgos, y cuando nombramos la palabra “riesgo” no nos referimos únicamente a una cuestión de salud, sino también económica; en todo trabajo corremos con la mala suerte de sufrir pérdidas ocasionadas por algún incidente, lo mismo ocurre en los proyectos de edificación. Para poder minimizar estos siniestros se ha creado lo que se conoce como “seguro de construcción”; el mismo está dirigido a la protección frente a los riesgos accidentales e imprevistos que puedan sufrir las edificaciones, tanto en plantas nuevas como en aquellas que poseen mucha antigüedad, durante los trabajos de ejecución.
Los seguros de construcción no son todos iguales aunque, por ley, deben cubrir asuntos similares; la protección asegurada puede extenderse mucho más allá, dependiendo del tipo de seguro que estemos abonando; por ejemplo, además de la obra el mismo puede acaparar la maquinaria y el equipo de construcción y cubrir responsabilidades civiles por daños materiales o los perjuicios que se ocasionan a terceros de manera involuntaria. Dentro de los seguros de construcción, se encuentran aquél que cubre los daños de edificación, el mismo está destinado a proteger a los propietarios, promotores e inquilinos del los edificios en caso de que se produzcan daños materiales o defectos constructivos; en el año 1999, se promulgó en Argentina la ley 38 de Orientación de la Edificación, la cual establece que la garantía decenal es obligatoria para cualquier edificio de uso de vivienda. Haciendo un poco de historia, decimos que los seguros de construcción surgieron mundialmente en el año 1929 con motivo de la construcción del puente Lambeth sobre el Támesis, en esa época, un seguro por primera vez cubría los riesgos inherentes a la actividad constructora. El proceso de reconstrucción luego de la Primera Guerra Mundial fue lo que llevó a la consolidación de dicho seguro el cual ha aumentado su popularidad con la aparición de nuevos materiales, técnicas de edificación, tipos de construcciones, incremento de materiales plásticos, etc. Contratar un seguro de construcción es más que necesario para poder combatir los riegos aleatorios que pueden acarrear daños cuya reparación afecte el desarrollo de la obra; un retraso en la fecha de terminación puede representar para el grupo empresario una severa afección económica.
Tipos de seguros de construcción y sus diferentes ventajas
Dependiendo de la compañía que contratemos serán los seguros de construcción; algunas empresas ofrecen dos tipos de pólizas, la de obra y la abierta; la primera cubre una obra terminada; mientras que la segunda comprende todas las obras que emprenda el asegurado en una anualidad, siempre y cuando se encuentren dentro de los parámetros previamente establecidos, claro está.
Los seguros de construcción ofrecen ventajas tanto al asegurado como al asegurador, entre ellas nombramos: conocimiento previo del costo del seguro para cada obra, conocimiento de las condiciones de cobertura, ahorro de costo de seguro por volumen y ahorro de trabajo administrativo. Con respecto a quienes aseguran esta clase de servicio, decimos que el asegurado natural es el contratista; lo que se asegura es la propia obra a construir, entendiendo como tal al conjunto de los trabajos permanentes y temporales realizados y en curso de realización; aquí se incluyen las obras auxiliares, así como los materiales, acopios para la obra, aprovisionamientos, gastos de descombro y demolición, etc.
Las garantías básicas que no cubre un seguro de construcción son: riesgos convencionales (incendio, explosión, robo, caídas de rayos, choques, impactos, etc), riesgos de la naturaleza (viento, lluvia, granizo, helada, tempestad, ciclones, inundaciones, hundimientos, corrimientos, etc) y riegos propios inherentes a la ejecución (defectos de materiales, fallas humanas, ejecuciones defectuosas, errores de diseño, etc). Podemos incluir una póliza de garantías complementarias, con ella veremos cubiertos gastos de extinción, suplementarios, huelgas, motines, conmoción civil, terrorismo, sabotaje, gastos de demolición, etc. Las pérdidas consecuenciales también se encuentran aseguradas, las mismas surgen por retrasos en la entrega de la obra a causa de uno o varios siniestros; todas las pólizas son renovables revalúandose la obra en cuestión.
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