Elegir un sistema de calefacción doméstico
La elección del sistema de calefacción apropiado resulta ser una de las decisiones más importantes a la hora de resolver cuestiones del hogar. Una de las razones por las cuales es tan relevante es porque la factura que llega todos los meses constituye muchas veces la mitad del consumo energético total de la casa, muy en especial en aquellos meses más fríos, de lo contrario no es una necesidad tan notoria. Asimismo, cuando se va a tomar la decisión, hay que tener en cuenta que no todos los métodos son igualmente eficaces en el momento de combatir las bajas temperaturas. Hay también otros factores que deben ser considerados antes de elegir el sistema. Entre los sistemas de calefacción podemos mencionar el tipo de vivienda en la que se está habitando, el lugar donde la misma se encuentra localizada y también la conciencia ecológica. Esto último no siempre se considera, pero es igualmente importante. Es decir, hay métodos mucho más ecológicos que otros, siendo el principal exponente de esto las calderas de condensación, que por ello es también uno de los más caros en comparación con el suelo radiante o con los radiadores, dos de las opciones que encontraremos con mayor frecuencia. Como hemos señalado anteriormente, hay una serie de factores a los cuales deben prestarse suma atención antes de efectuar la elección del sistema de calefacción correspondiente. Uno de ellos, como ya adelantamos, es la zona climática en la cual se encuentra ubicada la vivienda. Es decir, si la zona es sumamente fresca por las constantes heladas, lo que se recomienda es optar por un método que mantenga el nivel de calor de manera permanente.
En cambio, en las zonas donde el invierno no resulta tan difícil de padecer por ser más cálido, solo basta que se emplee un recurso más sencillo que pueda proveer calor de una manera mucho más directa y precisa. Otro factor para analizar en el momento pre-compra del sistema de calefacción es el de las características de la vivienda y el de las personas que habitan en ella. Por ejemplo, es pertinente tener un conocimiento de la superficie exacta para calentar, así como también de su orientación, posibilidad de calentamiento (total o parcial) y posibilidad de uso (diario o solo los fines de semana). El espacio también tiene que ser demarcado, ya que no puede aplicarse un método si no se sabe con precisión con cuánto lugar se está lidiando. Asimismo, hay que definir si es necesaria la disposición de un suministro de agua caliente.
Fuentes de energía y modelos de sistemas de calefacción
Pasemos a determinar otro factor de importancia: el de las posibles fuentes de energía que posee la vivienda. En ciertas circunstancias, se dispone de un sistema de calefacción central con gasóleo y en otras, una instalación natural que da la posibilidad de suministro permanente. En los casos en los cuales la fuente de energía es nula pero se quiere contar con una en la vivienda, entonces una empresa especializada debe hacerse cargo de tal complejo trabajo de obra. En cuanto a esto, tienen que analizarse debidamente las opciones técnicas antes de la puesta en marcha de la obra, porque cada sistema tiene su forma operativa y su costo particular. Uno de los últimos criterios que mencionaremos en cuanto a la elección del sistema de calefacción en el hogar tiene que ver con una cuestión que ya hemos adelantado: la cuestión ecológica, a la que se le suma la de seguridad. Los sistemas más contaminantes y perjudiciales para el medio ambiente son los que emplean combustibles como el gasoil, cuyos gases y olores son completamente nocivos, e incluso extremadamente sucios. Por otro lado, el suelo radiante es uno de los menos perjudiciales y asimismo uno de los que presenta un gran rendimiento energético. Respecto a la segunda cuestión mencionada, relacionada con la seguridad, por lo general la mayoría de los métodos que implican un almacenamiento de combustibles de distinto tipo son lo que exponen a un peligro mayor de fugas y explosiones.
Debido a estos riesgos latentes, resultan fundamentales los controles y mantenimientos, que tienen que ser muy rigurosos. Ahora bien, en cuanto a la variedad de sistemas de calefacción, podemos mencionar el de caldera con radiadores de agua. Se trata de uno de los más empleados en la actualidad y que además puede operar con diferentes clases de combustibles: gasóleo, gas propano y gas natural. Por otro lado, la calefacción por suelo o loza radiante es uno de los métodos más confortables, aunque no puede ser aplicado a todo tipo de viviendas. Su operación consiste en la instalación de calefactores debajo del suelo (aunque también es posible que vayan por el techo o las paredes), que permiten que todo el calor pueda expandirse de una manera uniforme por toda la vivienda. Por otra parte, la calefacción eléctrica es uno de los métodos menos solicitados y el que menos se recomienda en las consultas, debido fundamentalmente a dos factores: es sumamente caro y para nada eficaz.
|